Crear en tiempos revueltos

La cultura en el siglo XXI atraviesa momentos intensos e innovadores. Fieles a nuestras señas de identidad, seguimos de cerca la crítica de la cultura y participamos de todos sus cambios

LAURA REVUELTA

Laura Revuelta, redactora jefe del ABC Cultural

Laura Revuelta es redactora jefe del ABC Cultural

LOS ESCRITORES YA no sólo crean novelas, sino que se expresan en blogs que actualizan sin parar. También se construyen relatos en el móvil con un lenguaje en constante renovación. Que se lo digan a la Real Academia Española, a la que le falta bien poco para aceptar ritmos como los del «hip-hop». También al «hip-hop» se lo considera otra viva representación de la poesía contemporánea. La calle tiene que decir muchas cosas en los nuevos vericuetos culturales. De hecho, la calle ha entrado en los museos, y no por la puerta de atrás, y los museos han salido a la calle para traer el espectáculo a sus salas. El venerado cubo blanco ha sido asaltado por los grafiteros. Pero hay más: a los que llamábamos no hace mucho artistas plásticos ni pintan, ni esculpen, ni siquiera hacen fotos o ruedan vídeos; sino que producen todo esto pero no se puede denominar como se hacía antaño, por su nombre y apellidos. Llamémoslo «X», y además utilizan internet como otro instrumento de creación.

Más allá de las tendencias

Los arquitectos inventan formas imposibles también arropados por las nuevas tecnologías. El diseño ha hecho de nuestras casas museos de objetos cotidianos, cuyas líneas maestras no están reñidas con la belleza. Su cepillo de dientes puede ser una obra susceptible de entrar en un museo, si lo firma, por ejemplo, Philippe Starck. Son las modas, las tendencias que trufan los discursos más sesudos de la creación. Por cierto, no se nos olvide la moda que, según quien la tenga en su gloria, no es simplemente un vestido que llevarse al cuerpo. No solo ha desfilado en los museos, sino que además se han construido museos para su consagración artística. La filosofía del pop se hace tan cotidiana en la cultura de nuestros días que ni el propio Warhol lo hubiera podido sospechar cuando sacó sus cajas «Brillo» de un supermercado y las expuso por todo lo alto. La pregunta resulta obligada: ¿Qué pensaría Warhol si levantara la cabeza tal día como hoy?

«La calle tiene que decir muchas cosas en los nuevos vericuetos culturales»

El cine vive la revolución en 3D de la misma manera que hace ya muchas décadas llegó el sonido o el color a la industria cinematográfica para marcar hitos históricos. El espectáculo del entretenimiento popular por excelencia tiene que renovarse para no morir. ¿Quién no? La música muta entre compases electrónicos. No se trata únicamente de una pandilla de atronadores DJ's. El teatro y la ópera no quieren perder el tren de lo espectacular y se inventa abracadabrantes puestas en escena firmadas por los «enfant terrible» del medio para que «La Traviata» o «El Anillo de los Nibelungos» no suenen a algo mohoso y anticuado; para que Verdi o Wagner no chirríen entre grandilocuencias caducas. Son los antes llamados artistas plásticos quienes se han pasado a la escenografía (el museo aquí encuentra otro territorio de expansión), como antaño, como en las vanguardias, como hiciera Picasso, pero ayudados por las nuevas tecnologías acaban seducidos en un despliegue de efectos especiales en el que nunca cae el telón. ¿Y el público? No digamos.

Del cómic a los videojuegos

La televisión salta a la palestra cultural porque algunas series de culto entre los cultos dibujan nuevas formas de narración que a su vez influyen en la literatura y en el cine. Los videojuegos y el cómic, o novela gráfica, se meten poco a poco para tomar nota y darnos buena cuenta de por dónde se fraguan los cambios que ansían las nuevas generaciones educadas bajo el imperio de la imagen. Los cocineros también guisan en los pucheros museísticos. Desde que el grandioso Ferran Adrià fue invitado a la Documenta de Kassel, han metido el cucharón hasta el fondo en este caldo cultural al que no le faltan ingredientes. Y cada día una cosa nueva que digerir y que contar.

«Incluso los tendidos se han quedado chicos en esta plaza de los internautas»

Parece que solo el noble arte del toreo se mantiene igual que hace cien años, en sus puras esencias. El matador sale a la plaza a vérselas con el morlaco. Basta y sobra. Los aficionados debaten acaloradamente a favor de o en contra de. Por los siglos de los siglos. Apuntaba que parece que únicamente el noble arte del toreo sigue igual que hace cien años, pero rectifico. Sólo lo parece, porque tampoco es tan inamovible e impenetrable a las novedades como nos hubiéramos podido imaginar. Si antes se discutía en la taberna de la esquina, junto a la plaza, ahora internet recoge un reguero de mensajes, de blogs, hasta de manifiestos que suman firmas en defensa de la Fiesta Nacional. Nada es ajeno a internet. Los tendidos de sol y de sombra se han quedado chicos para una afición que se expresa también en esta plaza de los internautas.

Lidiar en muchos ruedos

Si nos vale el símil de los toros y los toreros, hoy el periodismo cultural tiene que lidiar en todos estos ruedos. Y los que vendrán, porque no hay cultura si no se tienen los ojos bien abiertos y la curiosidad bien entrenada para dar paso a lo que reclamen las nuevas generaciones de artistas, escritores, músicos y ese largo etcétera de creadores que hemos ido desglosando y a los que todavía tenemos que denominar. Podría seguir con la enumeración. Sin duda, puede que se haya quedado algo en el tintero. ¿Cómo cerrar el ciclo si internet y sus redes sociales están lanzando continuos mensajes y propuestas sobre los designios de la cultura contemporánea? ¿Por dónde nos asaltará la siguiente revolución en ciernes?

«Nunca en la Historia ha habido una época tan abierta y tan rica»

ABC cuenta con más de cien años, pero es joven porque sabe que todo esto es lo que debe observar en su día a día. Bien claro lo tiene. Quizá a estas alturas de la historia alguien todavía pudiera creer que más de cien años son muchos años y que pesan lo suyo. Más de cien años son los que suma ABC, pero nada pesan. Resultan bien livianos. Siempre ha estado al lado de la cultura de su tiempo, de cada tiempo que le ha tocado vivir. ABC es contemporáneo y, por extensión, está a la vanguardia. Si aquí Juan Gris encontró cobijo para publicar sus ilustraciones en los preludios del cubismo, lo demás viene por descontado. Y este sería solo un ejemplo.

Con tales antecedentes, nos lo han puesto bien fácil a las nuevas generaciones. Está claro, como la luz del día, hacia dónde se dirige el faro de la cultura en ABC, qué territorios ilumina a cada momento. Dónde pisa: en el presente. Hacia dónde dirige la mirada: al futuro, y no suelta la mano del pasado para brujulear con sano juicio cuando se producen cambios tan radicales como los que se están sucediendo en estas primeras décadas del siglo XXI. Y nos queda todo el siglo por delante. Las revoluciones creativas nacen, se reproducen y mueren a la velocidad del rayo. Unas se quedan y otras se van. Así ha sido siempre, pero con la diferencia de que nunca en la Historia ha habido una época tan abierta y tan rica en producción cultural como la que estamos viviendo en primera persona. ABC la sigue y crece con ella.

La crítica es la clave

Brujuleamos cada minuto en ABC.es. Brujuleamos cada día en las páginas del periódico. Brujuleamos cada semana en el «ABC Cultural». Sí, han leído bien. «ABCD las artes y las letras» recupera una cabecera propia para volver a llamarse «ABC Cultural». ¿Ven cómo el pasado regresa para renovar el presente y hacer futuro? A lo largo de los más de diez años que cuenta el suplemento cultural de referencia, y ya cercano a cumplir los mil números, no ha hecho otra cosa que apostar por su tiempo, ser más contemporáneo que los propios creadores contemporáneos. Si a lo largo de los últimos años se ha constituido como referente de esos nuevos lenguajes creativos, y los que vendrán, ahora lo hará apostando desde un diseño renovado, donde la crítica es y seguirá siendo la clave que nos guíe a la hora de valorar entre tantas y tan constantes innovaciones.

«Internet es la herramienta con la que invadir el mundo de la cultura»

El faro de la cultura en realidad es una brújula que no puede perder el norte o no saber dónde está el sur. Como escribía el poeta. Internet, el canal web de «ABC Cultural», se abrirá a todo el mundo. Mirará a Iberoamérica con especial interés. La defensa de una lengua común, que no solo se resume en un número millonario de hablantes que crece y crece sin parar, sino que también se tiene que constituir en una potentísima industria cultural. Un continuo diálogo. Blogs, vídeos, visitas a exposiciones en directo, entrevistas, plataforma para que los artistas muestren sus obras, la participación de los lectores, ellos, de alguna manera, se van a convertir en voz crítica también. La cultura se va a acercar a ellos y ellos a la cultura. La interacción es otra de las claves para abrir vías para comprender todo lo que la cultura da de sí en estas primeras décadas del nuevo siglo.

Un futuro posible

Tal vez algún día lleguemos a ver las noticias de los periódicos en 3D. Que las imágenes planas impresas en papel se salgan del mismo y se escenifiquen delante de nuestros ojos. O que salten de la pantalla del ordenador, del canal web, del móvil, del libro electrónico. Y quien dice un periódico dice una novela. Lo hemos visto en películas de ciencia ficción, pero ya nada se puede dar por descontado cuando la más remota ficción acaba siendo realidad. Mientras una nueva revolución tecnológica llame a nuestra puerta y nos abra otras vías, en esas estamos: internet es nuestra arma. Por un lado, herramienta con la que invadir el mundo de la cultura. Por otro, vía a través de la cual la cultura invada internet. Y ABC aquí también será el faro. El camino a seguir.

Exposición de los Premios ABC de Arte en Arco. (Foto: ERNESTO AGUDO)

Exposición de los Premios ABC de Arte en Arco. (Foto: ERNESTO AGUDO)

La arquitectura cambia las ciudades. Arriba, edificio de Gehry. (Foto: ABC)

La arquitectura cambia las ciudades. Arriba, edificio de Gehry. (Foto: ABC)

La ópera rejuvenece en sus escenografías vanguardistas. (Foto: ABC)

La ópera rejuvenece en sus escenografías vanguardistas. (Foto: ABC)

Gafitis y grafiteros han «asaltado» los modos más tradicionales de hacer pintura. (Foto: AP)

Gafitis y grafiteros han «asaltado» los modos más tradicionales de hacer pintura. (Foto: AP)

El diseño entra por la puerta grande del arte. (Foto: SIGEFREDO)

El diseño entra por la puerta grande del arte. (Foto: SIGEFREDO)