JESÚS GARCÍA CALERO
Jesús G. Calero es redactor jefe de Cultura
«El ordenador tiene unos colores maravillosos que no están en la naturaleza, tonalidades diferentes, muy brillantes y muy bonitas, que no las tiene nadie.»
Quien así habla es Antonio Mingote, dibujante y académico, que maneja Photoshop que es una delicia. A veces, como a todos, se le bloquea y tiene que pedir ayuda a su hijo, pero lo cierto es que utiliza el famoso programa de edición y retoque fotográfico a las mil maravillas. Más secretos digitales: es muy aficionado a reunir imágenes familiares en álbumes digitales a los que añade textos y luego manda imprimir. Como mucha gente –pensarán–, aunque no tanta con más de 90 años. «Normalmente, prefiero iluminar con acuarela mis dibujos, pero sí escaneo y retoco la viñeta en Photoshop: en ocasiones corrijo algún trazo; también, a veces, pongo uno de esos colores maravillosos que no salen de otra manera», afirma.
El ordenador no es ya una novedad. Aunque hace años que el dibujante envía por email su pieza diaria, ahí no acaba todo. Los lectores tampoco notan otras cosas: por ejemplo, los días en los que su letra inconfundible está escrita con el teclado del ordenador, porque le han instalado una fuente tipográfica específica para ello. «Pero eso lo hago muy pocas veces», confiesa.
Cambios en la prensa
Los periódicos cambian, evolucionan, igual que lo hacen sus lectores. ABC lleva evolucionando 107 años, y desde hace 57 (el aniversario se cumple exactamente el 19 de junio), Mingote es protagonista de esa evolución. «Al principio iba cada día con mi sobrecito, dentro del cual estaba la viñeta, y se lo daba al director. Luego empezó a venir un ciclista a recogerlo, y más tarde un motorista. Un día empecé a enviarlo por fax. Y desde hace unos años, está el ordenador. Es lo más cómodo. ¡Yo estoy muy agradecido al ordenador!», asevera el dibujante.
¡La técnica! Los cambios se aceleran con los tiempos y podrían aturdir a los lectores si no se mantuvieran tres o cuatro cosas casi inmutables. Se dice medio en broma, o medio en serio, que las cuatro son Mingote, la grapa, la opinión, la cultura... Sea cual sea la esencia de ABC, salvo la grapa, ya se ha volcado en el mundo digital. A Mingote todo este proceso le causa admiración.
«¡Qué le vamos a hacer, así son las cosas! Si esto pasa es porque puede pasar y si puede pasar lo mejor es que pase», apunta, un poco confuciano.
¿Pero usted lee alguna vez el periódico en el ordenador? –le interrogamos–.
«No, no. Yo lo leo en papel, que es como me gusta y como lo he leído siempre», responde de inmediato. «Ahora bien, si alguien lo quiere leer en el móvil o en otros aparatos, pues que lo lea donde le plazca. ¿Cómo me va a parecer mal?».
En 1953, el año que Mingote «nació» en ABC, el mundo estaba en pleno progreso y había algunas razones para el optimismo: por ejemplo, James Watson y Francis Crick, un par de científicos muy brillantes, descubrieron entonces la doble hélice del ADN.
También en 1953 moría el sanguinario dictador Josif Stalin, aunque dejaba el banquillo lleno de suplentes. Por ello, los pesimistas tenían a dónde aferrarse, con la Guerra Fría entrando en su peor ciclo. Incluso, para los indecisos, importa recordar que se produjeron aquel año algunos fenómenos muy inquietantes, como que a Winston Churchill le fuera concedido el Nobel de Literatura, o que vinieran al mundo, en una misma quinta, José María Aznar, Pierce Brosnan y Cristina Fernández de Kirschner.
Asuntos tan serios como la coronación de Isabel II en el trono británico y la llegada de Mingote a ABC acentuaban sin duda las ganas de un tiempo nuevo, lleno de rivalidades. Será por eso que aquel año ganó el Barça la Liga y, un par de meses después, el Real Madrid fichaba a Di Stefano.
Mingote «nacía» en un periódico cincuentón que se había convertido en todo un vicio nacional, un periódico madurito pero muy interesante que había nacido innovando: su formato era y es único, su apuesta gráfica también, su red de corresponsales, su plantel de colaboradores...
Desde el punto de vista gráfico, el diario no había podido llenar todavía el hueco dejado por Xaudaró. El gran ilustrador nacido en Filipinas se había hecho famoso en los años veinte por sus viñetas diarias en ABC, en las que, además del chiste, siempre añadía un perrito, el célebre «perrito de Xaudaró». Pero los tiempos habían cambiado y el nuevo dibujante de ABC tenía que jugar con otras armas...
Así que Mingote pintó una bomba en la viñeta de aquel primer día, el 19 de junio de 1953. En España ya nada iba a a ser lo mismo. Desde entonces, Mingote no ha dejado de poner una invisible bombita (o bombaza) editorial en cada uno de sus dibujos.
Empeñado en ceñirse como un piloto a las curvas de la actualidad, con un estilo propio, convirtió desde el principio su viñeta en una cita ineludible en la que se hablaba de la gente y sus problemas, de la política y sus tonterías, del españolito y de sus alegrías y frustraciones, del dolor y de la soledad, de lo bárbaros que somos desde la prehistoria... Pero siempre con buen humor, sin ofender, dándonos un titular para el sentido común nuestro de cada día.
Las noticias vuelan y al vuelo hay que cogerlas. Mingote ha sido también un maestro en ello porque nunca se ha quedado quieto. Sus dibujos tampoco paran, y les vemos irse de viaje desde su lugar habitual para ganar incluso la portada cuando la fuerza y la claridad de sus ideas lo demandan.
Dibujos en la portada
A media portada iba el día de la colza: la madre con el niño muerto que Picasso pintó en el Guernica y un cántaro del venenoso aceite para que ni los políticos ni nosotros olvidásemos el dolor de los afectados, la importancia de aquel debate de 1981. O a portada completa en los años de plomo: 1983, cuando ETA mata a un guardia civil y ABC lo simboliza con su dibujo de las peores inundaciones del País Vasco, cuando perecieron cuatro guardias mientras salvaban a muchos. Reflexión, generosidad, carga periodística de profundidad, imagen tan potente o más que mil palabras escritas, puro editorial; como en 1985, cuando dibuja a Felipe González seduciendo sin escrúpulos a la Justicia (que era y es decente).
A cada día le basta su periódico. Por ello Mingote vuelve cada mañana (él mismo enseñó a Forges que el humorista no debe fallar ni un día, «porque no sería serio»), ahora también por la web y el iPad, como si tal cosa. Y en ocasiones su viñeta reflexiona acerca del medio de comunicación, su naturaleza, su tecnología y sus profesionales. Si hasta en «Hombre solo», quizá su obra más genial, aparece el ordenador como testigo de nuestra frágil condición.
También por ello nos inspira cada día a los que hacemos los periódicos, los de entonces, que ya no somos los mismos. Nos empuja tanto al rigor como a la compasión, porque en el mundo digital aún vemos incompleta la realidad, y porque no siempre diferenciamos bien entre la importancia de la política y los políticos... Todo eso nos lo recuerda Mingote, ahora también como i-Mingote. ¡Por muchos años (luz)!
1953. Primera viñeta de Mingote en ABC, que llegaba dispuesto a hacer ruido. Seguro que ganó muchas lectoras.
1999. El niño de la viñeta tendrá hoy casi 12 años. Lector de ABC desde la cuna, el tijeretazo de ZP lo ha pillado avisado.
2002. Los medios aceleran las relaciones humanas... ¡y permiten que ls disgustos nos lleguen antes!
2003. Hay viñetas similares a ésta. Desde cromañones con bastones a manifestantes bárbaros.
2004. España se sumerge en el dolor del 11-M y la penitencia poítica. Mingote propone mirar todo con más distancia.
2008. ¿Cuántas elecciones hacen falta para no ver llegar la crisis? Aquí nos ha bastado una, pero sin unanimidad.